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OK!

¡Oh! Muerte aquí está tu aguijón, aquí está tu victoria
¡Tú has separado!
En el presente siempre hasta en el rito más lindo
Tus pasos han sido escuchados alguna vez, y no fueron entre estos pasadizos
¡Oh! Sepulcro ríen tus paredes grises
Escuchan las voces
¿Dónde está tu aguijón? ¿Dónde está tu victoria?
de esa fecha hasta hoy según el testimonio de muchas personas ha estado cumpliendo milagros y dando fuerza a quienes lo veneran. Por ello, como tradición, hoy ´San Ernesto de La Higuera´ recibe flores, oraciones, y peregrinaciones cada año de muchas partes del mundo, lo que quiere decir que esta creencia ritual se ha extendido y difundiendo, no solo entre los revolucionarios de todos lados sino que también en los que participan del mercado económico. De esa forma el ritual aparece y se establece.
de la gente, una mujer dijo: “vino (con los ojos) abiertos… parecía Cristo… nos impresionó a nosotros los ojos… había
gente que le cortaba el cabellito…” Ese acontecimiento quedó confirmado con las fotos de Freddy Alborta, las cuales son muy parecidas a un Cristo pintado por Mantegna . Este fue el pasado invocado, por un pueblo creyente en la imagen de un Cristo. Treinta años después, se decidió exhumar el cuerpo enterrado del Che, a pesar de que los profesionales antropólogos que trabajaron y confirmaron encontrarlo, la conciencia de la gente no lo cree, y cuando llevaron sus restos a Cuba y dejaron su tumba abierta, fue tomado como si el Che saliera de la tierra vivo, este hueco en la tierra se convirtió en el símbolo de su resurrección. El mito nace y su relación con el pasado se hace presente, el rito se refuerza con la historia de Cristo. En palabras de Rudolf Braun, “una aleación de elementos religiosos y patrióticos surgen de estas nuevas formas.”
“abusones”, quienes eran las personas que tratarían de aprovecharse del sistema deberían enfrentar al agente regulador o controlador de la norma, velando por la igualdad en cierto grado. Pero cuando las circunstancias cambiaban también podrían modificar cualquiera que sea el sistema político del grupo, por ejemplo: La aparición de la agricultura en un territorio propicio para ésta, provocó el sedentarismo, y despertó ese gen de poder inactivado del “gran hombre” (quien era el más productivo o fuerte), y que le permitió la acumulación de riquezas, que ahora bien, podía tener un lugar donde acumularlas. Se convierte en abastecedor y da por generosidad a quién le pide algo, lo cual le da un prestigio, pero la situación cambia cuando aparece también otro tipo de generosidad que no sólo recompensa a los otros sino que en primer lugar se recompensa a sí misma. Son estos últimos generosos los que echan mano de ideologías y rituales para legitimar su apropiación de la riqueza social. De esta forma separa su destino del común de la gente, cambia su comportamiento y reconfigura su cultura. Empieza a luchar contra los estados naturales de la humanidad, el comunismo, la naturaleza física del cuerpo, además exige el trabajo y la redistribución, la exploración y el descubrimiento de lo misterioso para convertirse en un ser sobresaliente. Quiere lo raro, lo recóndito, lo extraño, busca los secretos y conocimientos para atesorarlos, guardárselos y usarlos para atemorizar o subyugar a otros; quiere de lo más lejano y de lo más raro, para saciar la sed de su gen activado. Esto es lo que ha llevado a muchas personas del mundo a modificar el desarrollo natural de su cuerpo, su comportamiento, y demás características, sólo para diferenciarse y adaptarse a un nuevo sistema cultural, ya sea para mostrar el poder divino, el poder de la herencia, o el poder adquisitivo o económico que se pueda tener. La emulación que parte de la plebe dependerá de quién y cómo pueda ser el jefe, porque es éste quien determinará el comportamiento del grupo, porque éste se convertirá en el modelo ideal. Lo que haga o lo que tenga el jefe se convierte en símbolo de riqueza y poder, sus seguidores o fanáticos luchan, si se les permite, para alcanzar o interpretar de cualquier forma el poder que conlleva a ser como él, el gran jefe. ¿Quién no quisiera ser ahora un jefe? ¿Cuál es tu modelo?


Escrito por Daniel E. Castillo Torres.